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INFORMACIÓN GENERAL

LibroGénesis 

Idioma Original: hebreo

Autor: Moises, uno de los libros del Pentateuco o Torá, informa nuestras raices como Abraham, jucios por el pecado, destrucion del hombre por el diluvio, caida de Lucifer, tiempos, evolucion del hombre, creacion de la Tierra, familia, civilizaciones, idiomas, culturas, etc

Relacionados…

Diferentes Versiones

Génesis 3 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Desobediencia del hombre

 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;

pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.

Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;

sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.

Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?

10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?

12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.

15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido,[a] y él se enseñoreará de ti.

17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.

19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

20 Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva,[b] por cuanto ella era madre de todos los vivientes.

21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.

22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.

23 Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.

24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

Footnotes:

  1. Génesis 3:16 O, tu voluntad será sujeta a tu marido.
  2. Génesis 3:20 El nombre en hebreo se asemeja a la palabra que se usa para viviente.

Génesis 3 Nueva Versión Internacional (NVI)

La caída del ser humano

La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer:

—¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?

—Podemos comer del fruto de todos los árboles —respondió la mujer—. Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán”.

Pero la serpiente le dijo a la mujer:

—¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.

La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió. En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera.

Cuando el día comenzó a refrescar, el hombre y la mujer oyeron que Dios el Señor andaba recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera. Pero Dios el Señor llamó al hombre y le dijo:

—¿Dónde estás?

10 El hombre contestó:

—Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí.

11 —¿Y quién te ha dicho que estás desnudo? —le preguntó Dios—. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que yo te prohibí comer?

12 Él respondió:

—La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí.

13 Entonces Dios el Señor le preguntó a la mujer:

—¿Qué es lo que has hecho?

—La serpiente me engañó, y comí —contestó ella.

14 Dios el Señor dijo entonces a la serpiente:

«Por causa de lo que has hecho,
    ¡maldita serás entre todos los animales,
    tanto domésticos como salvajes!
Te arrastrarás sobre tu vientre,
    y comerás polvo todos los días de tu vida.
15 Pondré enemistad entre tú y la mujer,
    y entre tu simiente y la de ella;
su simiente te aplastará la cabeza,
    pero tú le morderás el talón».

16 A la mujer le dijo:

«Multiplicaré tus dolores en el parto,
    y darás a luz a tus hijos con dolor.
Desearás a tu marido,
    y él te dominará».

17 Al hombre le dijo:

«Por cuanto le hiciste caso a tu mujer,
    y comiste del árbol del que te prohibí comer,
    ¡maldita será la tierra por tu culpa!
Con penosos trabajos comerás de ella
    todos los días de tu vida.
18 La tierra te producirá cardos y espinas,
    y comerás hierbas silvestres.
19 Te ganarás el pan con el sudor de tu frente,
    hasta que vuelvas a la misma tierra
    de la cual fuiste sacado.
Porque polvo eres,
    y al polvo volverás».

20 El hombre llamó Eva[a] a su mujer, porque ella sería la madre de todo ser viviente.

21 Dios el Señor hizo ropa de pieles para el hombre y su mujer, y los vistió. 22 Y dijo: «El ser humano ha llegado a ser como uno de nosotros, pues tiene conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que extienda su mano y también tome del fruto del árbol de la vida, y lo coma y viva para siempre». 23 Entonces Dios el Señor expulsó al ser humano del jardín del Edén, para que trabajara la tierra de la cual había sido hecho. 24 Luego de expulsarlo, puso al oriente del jardín del Edén a los querubines, y una espada ardiente que se movía por todos lados, para custodiar el camino que lleva al árbol de la vida.

Footnotes:

  1. 3:20 En hebreo, Eva significa vida.

Génesis 3 Dios Habla Hoy (DHH)

Adán y Eva desobedecen a Dios

La serpiente era más astuta que todos los animales salvajes que Dios el Señor había creado, y le preguntó a la mujer:

—¿Así que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín?

Y la mujer le contestó:

—Podemos comer del fruto de cualquier árbol, menos del árbol que está en medio del jardín. Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol, porque si lo hacemos, moriremos.

Pero la serpiente le dijo a la mujer:

—No es cierto. No morirán. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman del fruto de ese árbol podrán saber lo que es bueno y lo que es malo, y que entonces serán como Dios.

La mujer vio que el fruto del árbol era hermoso, y le dieron ganas de comerlo y de llegar a tener entendimiento. Así que cortó uno de los frutos y se lo comió. Luego le dio a su esposo, y él también comió. En ese momento se les abrieron los ojos, y los dos se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas.

El hombre y su mujer escucharon que Dios el Señor andaba por el jardín a la hora en que sopla el viento de la tarde, y corrieron a esconderse de él entre los árboles del jardín. Pero Dios el Señor llamó al hombre y le preguntó:

—¿Dónde estás?

10 El hombre contestó:

—Escuché que andabas por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.

11 Entonces Dios le preguntó:

—¿Y quién te ha dicho que estás desnudo? ¿Acaso has comido del fruto del árbol del que te dije que no comieras?

12 El hombre contestó:

—La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí.

13 Entonces Dios el Señor le preguntó a la mujer:

—¿Por qué lo hiciste?

Y ella respondió:

—La serpiente me engañó, y por eso comí del fruto.

14 Entonces Dios el Señor dijo a la serpiente:

—Por esto que has hecho, maldita serás entre todos los demás animales. De hoy en adelante caminarás arrastrándote y comerás tierra. 15 Haré que tú y la mujer sean enemigas, lo mismo que tu descendencia y su descendencia. Su descendencia te aplastará la cabeza, y tú le morderás el talón.

16 A la mujer le dijo:

—Aumentaré tus dolores cuando tengas hijos, y con dolor los darás a luz. Pero tu deseo te llevará a tu marido, y él tendrá autoridad sobre ti.

17 Al hombre le dijo:

—Como le hiciste caso a tu mujer y comiste del fruto del árbol del que te dije que no comieras, ahora la tierra va a estar bajo maldición por tu culpa; con duro trabajo la harás producir tu alimento durante toda tu vida. 18 La tierra te dará espinos y cardos, y tendrás que comer plantas silvestres. 19 Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste formado, pues tierra eres y en tierra te convertirás.

20 El hombre llamó Eva a su mujer, pues ella fue la madre de todos los que viven. 21 Dios el Señor hizo ropa de pieles de animales para que el hombre y su mujer se vistieran, 22 y dijo: «Ahora el hombre se ha vuelto como uno de nosotros, pues sabe lo que es bueno y lo que es malo. No vaya a tomar también del fruto del árbol de la vida, y lo coma y viva para siempre.»

23 Por eso Dios el Señor sacó al hombre del jardín de Edén, y lo puso a trabajar la tierra de la cual había sido formado. 24 Después de haber sacado al hombre, puso al oriente del jardín unos seres alados y una espada ardiendo que daba vueltas hacia todos lados, para evitar que nadie llegara al árbol de la vida.

Comentarios de Matthew Henry

1 Corintios 1: 1-9
Tenemos aquí el prefacio del apóstol a toda su epístola, en el cual podemos tomar nota,
I. De la inscripción, en la cual, de acuerdo con la costumbre de escribir letras, se inserta el nombre de la persona por la cual fue escrita y las personas a quienes se escribió. 1. Es una epístola de Pablo, el apóstol de los gentiles, a la iglesia de Corinto, que él mismo había plantado, aunque hubo algunos de ellos que ahora cuestionaron su apostolado (1Co_9: 1, 1Co_9: 2) y vilipendiaron. Su persona y ministerio, 2Co_10: 10. Los ministros más fieles y útiles no están seguros de este desprecio. Comienza desafiando este carácter: Pablo, llamado a ser un apóstol de Jesucristo, a través de la voluntad de Dios. Él no había tomado este honor para sí mismo, pero tenía una comisión divina para ello. Era correcto en cualquier momento, pero necesario en este momento, afirmar su carácter y magnificar su oficina, cuando los falsos maestros hicieron un mérito de atropellarlo, y sus mareados y engañados seguidores estaban tan dispuestos a competir con ellos. él. No era orgullo en Pablo, sino fidelidad a su confianza, en esta coyuntura, para mantener su carácter y autoridad apostólica. Y, para que esto aparezca más plenamente, se une a Sóstenes con él por escrito, quien era un ministro de un rango inferior. Pablo, y Sóstenes su hermano, no un compañero apóstol, sino un compañero de gobierno, otrora gobernante de la sinagoga judía, luego convertido al cristianismo, corintio de nacimiento, como es muy probable, y querido por este pueblo, porque razón por la cual Pablo, para congraciarse con ellos, se une a sí mismo en sus primeros saludos. No hay ninguna razón para suponer que fue hecho partícipe de la inspiración del apóstol, por lo que él habla, en el resto de la epístola, en su propio nombre y en el número singular. En cualquier caso, Pablo no aminoró su autoridad apostólica y, sin embargo, estuvo dispuesto en todas las ocasiones a hacer algo amable y condescendiente por el bien de quien lo atendía. Las personas a quienes se dirigió esta epístola fueron la iglesia de Dios que estaba en Corinto, santificada en Cristo Jesús y llamada a ser santos. Hasta ahora, todos los cristianos están santificados en Cristo Jesús, que por el bautismo son dedicados y dedicados a él, tienen la obligación estricta de ser santos y hacen la profesión de santidad real. Si no son verdaderamente santos, es culpa de ellos y reproche. Tenga en cuenta, es el diseño del cristianismo para santificarnos en Cristo. Se entregó por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificarnos para sí mismo, un pueblo peculiar, celoso de las buenas obras. Junto con la iglesia en Corinto, él dirige la epístola a todo lo que en cada lugar invoca el nombre de Cristo Jesús nuestro Señor, tanto el de ellos como el nuestro. De esta manera, los cristianos se distinguen de los profanos y ateos, que no se atreven a vivir sin la oración; y por esto se distinguen de los judíos y paganos, que invocan el nombre de Cristo. Él es su cabeza común y Señor. Observe, en cada lugar del mundo cristiano hay algunos que invocan el nombre de Cristo. Dios tiene un remanente en todos los lugares; y debemos tener una preocupación común y mantener la comunión con todos los que invocan el nombre de Cristo.
II. De la bendición apostólica. Gracia sea para ti y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Un apóstol del príncipe de la paz debe ser un mensajero y ministro de paz. Esta bendición que el evangelio trae consigo, y esta bendición que todo predicador del evangelio debe desear y orar cordialmente puede ser la suerte de todos aquellos entre quienes él ministra. Gracia y paz – el favor de Dios, y la reconciliación para él. De hecho, es el resumen de todas las bendiciones. El Señor alzó su rostro sobre ti y te dio paz, fue la forma de bendición bajo el Antiguo Testamento (Num_6: 26), pero esta ventaja tenemos en el evangelio, 1. Que se nos indica cómo obtener esa paz de Dios: está en y por cristo. Los pecadores no pueden tener paz con Dios, ni ningún bien de él, sino a través de Cristo. 2. Nos dicen lo que debe calificarnos para esta paz; a saber, gracia: primero gracia, luego paz. Dios primero reconcilia a los pecadores consigo mismo, antes de otorgarles su paz.
III. De la acción de gracias del apóstol a Dios por ellos. Pablo comienza la mayoría de sus epístolas con acción de gracias a Dios por sus amigos y oración por ellos. Tenga en cuenta que la mejor manera de manifestar nuestro afecto a nuestros amigos es orando y dando gracias por ellos. Es una rama de la comunión de los santos dar gracias mutuamente a Dios por nuestros dones, gracias y comodidades. Él da gracias, 1. Por su conversión a la fe de Cristo: Por la gracia que le fue dada a través de Jesucristo, 1Co_1: 4. Él es el gran procurador y el que dispone los favores de Dios. Los que están unidos a él por fe, y hechos para participar de su Espíritu y sus méritos, son los objetos del favor divino. Dios los ama, les da buena voluntad y les otorga sus sonrisas y bendiciones paternas. 2. Por la abundancia de su espíritu.

Versículos de la Biblia

Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo.» 1 Pedro 1:15-16

Génesis 

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Devocional de Hoy:

Somos colaboradores de Dios. 1 Corintios 3

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Hechos 19:10, Hechos 20:31

La Biblia:

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