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Ester 1

INFORMACIÓN GENERAL

Libro: Ester

Idioma Original: (en hebreo מְגִילַת אֶסְתֵּרMeguilat Ester—»Rollo de Ester») es un antiguo libro hebreo y forma parte de los Ketuvim (Escritos), la tercera sección del Tanaj o Biblia hebrea. El texto original hebreo es universalmente considerado canónico. Para el judaísmo, el mismo constituye un libro externo e independiente de la Torá (Pentateuco). 

Datos: “La liberación de los judíos por medio de la reina Ester” «Pues Mardoqueo era grande en la casa del rey, y su fama iba por todas las provincias; Mardoqueo iba engrandeciéndose más y más.»Ester 9:4 Ester significa «oculta», y el libro trata de los judíos durante el tiempode su cautividad, lejos de su propia tierra, ocultos entre las naciones

 

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Diferentes Versiones

Ester 1 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

La reina Vasti desafía a Asuero

 Aconteció en los días de Asuero, el Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias,

que en aquellos días, cuando fue afirmado el rey Asuero sobre el trono de su reino, el cual estaba en Susa capital del reino,

en el tercer año de su reinado hizo banquete a todos sus príncipes y cortesanos, teniendo delante de él a los más poderosos de Persia y de Media, gobernadores y príncipes de provincias,

para mostrar él las riquezas de la gloria de su reino, el brillo y la magnificencia de su poder, por muchos días, ciento ochenta días.

Y cumplidos estos días, hizo el rey otro banquete por siete días en el patio del huerto del palacio real a todo el pueblo que había en Susa capital del reino, desde el mayor hasta el menor.

El pabellón era de blanco, verde y azul, tendido sobre cuerdas de lino y púrpura en anillos de plata y columnas de mármol; los reclinatorios de oro y de plata, sobre losado de pórfido y de mármol, y de alabastro y de jacinto.

Y daban a beber en vasos de oro, y vasos diferentes unos de otros, y mucho vino real, de acuerdo con la generosidad del rey.

Y la bebida era según esta ley: Que nadie fuese obligado a beber; porque así lo había mandado el rey a todos los mayordomos de su casa, que se hiciese según la voluntad de cada uno.

Asimismo la reina Vasti hizo banquete para las mujeres, en la casa real del rey Asuero.

10 El séptimo día, estando el corazón del rey alegre del vino, mandó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Asuero,

11 que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa.

12 Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira.

13 Preguntó entonces el rey a los sabios que conocían los tiempos (porque así acostumbraba el rey con todos los que sabían la ley y el derecho;

14 y estaban junto a él Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucán, siete príncipes de Persia y de Media que veían la cara del rey, y se sentaban los primeros del reino);

15 les preguntó qué se había de hacer con la reina Vasti según la ley, por cuanto no había cumplido la orden del rey Asuero enviada por medio de los eunucos.

16 Y dijo Memucán delante del rey y de los príncipes: No solamente contra el rey ha pecado la reina Vasti, sino contra todos los príncipes, y contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del rey Asuero.

17 Porque este hecho de la reina llegará a oídos de todas las mujeres, y ellas tendrán en poca estima a sus maridos, diciendo: El rey Asuero mandó traer delante de sí a la reina Vasti, y ella no vino.

18 Y entonces dirán esto las señoras de Persia y de Media que oigan el hecho de la reina, a todos los príncipes del rey; y habrá mucho menosprecio y enojo.

19 Si parece bien al rey, salga un decreto real de vuestra majestad y se escriba entre las leyes de Persia y de Media, para que no sea quebrantado: Que Vasti no venga más delante del rey Asuero; y el rey haga reina a otra que sea mejor que ella.

20 Y el decreto que dicte el rey será oído en todo su reino, aunque es grande, y todas las mujeres darán honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor.

21 Agradó esta palabra a los ojos del rey y de los príncipes, e hizo el rey conforme al dicho de Memucán;

22 pues envió cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia conforme a su escritura, y a cada pueblo conforme a su lenguaje, diciendo que todo hombre afirmase su autoridad en su casa; y que se publicase esto en la lengua de su pueblo.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Ester 1 Nueva Versión Internacional (NVI)

Destitución de la reina Vasti

El rey Asuero,[a] que reinó sobre ciento veintisiete provincias que se extendían desde la India hasta Cus, estableció su trono real en la ciudadela de Susa.

En el tercer año de su reinado ofreció un banquete para todos sus funcionarios y servidores, al que asistieron los jefes militares de Persia y Media, y los magistrados y los gobernadores de las provincias, y durante ciento ochenta días les mostró la enorme riqueza de su reino y la esplendorosa gloria de su majestad.

Pasado este tiempo, el rey ofreció otro banquete, que duró siete días, para todos los que se encontraban en la ciudadela de Susa, tanto los más importantes como los de menor importancia. Este banquete tuvo lugar en el jardín interior de su palacio, el cual lucía cortinas blancas y azules, sostenidas por cordones de lino blanco y tela púrpura, los cuales pasaban por anillos de plata sujetos a columnas de mármol. También había sofás de oro y plata sobre un piso de mosaicos de pórfido, mármol, madreperla y otras piedras preciosas. En copas de oro de las más variadas formas se servía el vino real, el cual corría a raudales, como era de esperarse del rey. Todos los invitados podían beber cuanto quisieran, pues los camareros habían recibido instrucciones del rey de servir a cada uno lo que deseara.

La reina Vasti, por su parte, ofreció también un banquete para las mujeres en el palacio del rey Asuero.

10 Al séptimo día, como a causa del vino el rey Asuero estaba muy alegre, les ordenó a los siete eunucos que le servían —Meumán, Biztá, Jarboná, Bigtá, Abagtá, Zetar y Carcás— 11 que llevaran a su presencia a la reina, ceñida con la corona real, a fin de exhibir su belleza ante los pueblos y sus dignatarios, pues realmente era muy hermosa. 12 Pero, cuando los eunucos le comunicaron la orden del rey, la reina se negó a ir. Esto contrarió mucho al rey, y se enfureció.

13 De inmediato el rey consultó a los sabios conocedores de leyes,[b]porque era costumbre que en cuestiones de ley y justicia el rey consultara a los expertos. 14 Los más allegados a él eran: Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsená y Memucán, los siete funcionarios de Persia y Media que tenían acceso especial a la presencia del rey y ocupaban los puestos más altos en el reino.

15 —Según la ley, ¿qué se debe hacer con la reina Vasti por haber desobedecido la orden del rey transmitida por los eunucos? —preguntó el rey.

16 En presencia del rey y de los funcionarios, Memucán respondió:

—La reina Vasti no solo ha ofendido a Su Majestad, sino también a todos los funcionarios y a todos los pueblos de todas las provincias del reino. 17 Porque todas las mujeres se enterarán de la conducta de la reina, y esto hará que desprecien a sus esposos, pues dirán: “El rey Asuero mandó que la reina Vasti se presentara ante él, pero ella no fue”. 18 El día en que las mujeres de la nobleza de Persia y de Media se enteren de la conducta de la reina, les responderán de la misma manera a todos los dignatarios de Su Majestad. ¡Entonces no habrá fin al desprecio y a la discordia!

19 »Por lo tanto, si le parece bien a Su Majestad, emita un decreto real, el cual se inscribirá con carácter irrevocable en las leyes de Persia y Media: que Vasti nunca vuelva a presentarse ante Su Majestad, y que el título de reina se lo otorgue a otra mejor que ella. 20 Así, cuando el edicto real se dé a conocer por todo su inmenso reino, todas las mujeres respetarán a sus esposos, desde los más importantes hasta los menos importantes».

21 Al rey y a sus funcionarios les pareció bien ese consejo, de modo que el rey hizo lo que había propuesto Memucán: 22 envió cartas por todo el reino, a cada provincia en su propia escritura y a cada pueblo en su propio idioma, proclamando en la lengua de cada pueblo que todo hombre debe ejercer autoridad sobre su familia.

Footnotes:

  1. 1:1 Asuero. Variante hebrea de Jerjes, nombre persa; así en el resto de este libro.
  2. 1:13 leyes (lectura probable); los tiempos (TM).

Nueva Versión Internacional (NVI)

Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015 por Biblica, Inc.®, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo. Used by permission. All rights reserved worldwide.

Ester 1 Dios Habla Hoy (DHH)

Banquete del rey Asuero

Esta historia tuvo lugar en el tiempo en que Asuero reinaba sobre un imperio de ciento veintisiete provincias, que se extendía desde la India hasta Etiopía, y que tenía establecido su gobierno central en la ciudadela de Susa.

En el tercer año de su reinado, el rey Asuero dio una fiesta en honor de todos los funcionarios y colaboradores del gobierno, de los jefes del ejército persa y medo, y de los gobernadores y jefes de las provincias,con el fin de mostrarles la riqueza y grandeza de su reino y el extraordinario esplendor de su poderío. La fiesta duró medio año, al cabo del cual el rey dio otra fiesta que duró siete días, en el patio del jardín del palacio real. Todos los que vivían en la ciudadela de Susa, tanto los más importantes como los menos importantes, fueron invitados. El patio estaba adornado con finas cortinas blancas y azules, sostenidas por cordones de lino color púrpura que pasaban por anillos de plata, y estaban sujetas a unas columnas de mármol. También habían puesto divanes de oro y plata, y el suelo estaba embaldosado con piedras finas, nácar y mármol blanco y negro. Las bebidas se servían en copas de oro, cada una de ellas de diferente forma, y el vino corría en abundancia, como corresponde a la generosidad de un rey. Sin embargo, el rey había dado orden a los jefes de los camareros de palacio, de que no se obligara a nadie a beber, sino que cada invitado tomara lo que quisiera. Por su parte, la reina Vasti dio también un banquete a las esposas de los invitados en el palacio del rey Asuero.

10 En el séptimo día de fiesta, el rey estaba muy alegre debido al vino, y mandó a Mehumán, Biztá, Harboná, Bigtá, Abagtá, Zetar y Carcás, siete hombres de su confianza, 11 que llevaran a su presencia a la reina Vasti luciendo la corona real, para que el pueblo y los grandes personajes pudieran admirar la belleza de la reina, pues realmente era muy hermosa. 12 Pero la reina se negó a cumplir la orden que el rey le había dado por medio de sus hombres de confianza. Entonces el rey se enojó mucho. Lleno de ira, 13 consultó a los entendidos en cuestiones de leyes, ya que era costumbre que los asuntos del rey fueran tratados con los que conocían las leyes y el derecho. 14 De ellos, los más allegados al rey eran Carsená, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsená y Memucán, siete altas personalidades de Persia y Media, que formaban parte del consejo real y ocupaban altos cargos en el gobierno de la nación. 15 El rey les preguntó:

—De acuerdo con la ley, ¿qué debe hacerse con la reina Vasti por no obedecer la orden que le di por medio de mis mensajeros?

16 Y en presencia de los que formaban parte del consejo real, Memucán respondió al rey:

—La reina Vasti no solamente ha ofendido a Su Majestad, sino también a todas las autoridades y a toda la población de las provincias del rey Asuero. 17 Lo que ha hecho la reina lo van a saber todas las mujeres, y eso va a ser la causa de que ellas pierdan el respeto a sus maridos, pues dirán: “El rey Asuero mandó llamar a la reina Vasti, y ella se negó a ir”.18 Las esposas de los funcionarios de Persia y de Media, al saber lo que ha hecho la reina, lo van a discutir hoy mismo con sus maridos, y eso traerá desprecio y disgustos. 19 Por lo tanto, si a Su Majestad le parece bien, que se dé a conocer el siguiente decreto real, y que quede registrado entre las leyes de los persas y los medos, para que no sea anulado: “La reina Vasti no podrá presentarse nunca más delante del rey.” Y que el título de reina le sea dado a otra mujer más digna. 20 El decreto real deberá darse a conocer por todo el reino, y así todas las mujeres respetarán a sus maridos, cualquiera que sea su posición social.

21 La idea de Memucán les pareció bien al rey y a los miembros del consejo real, y el rey la puso en práctica. 22 Envió cartas a todas las provincias de su reino, escritas en la lengua y la escritura propias de cada provincia y pueblo de su imperio, ordenando en ellas que los maridos mantuvieran su autoridad en sus casas y hablaran como mejor les pareciera.

Dios Habla Hoy (DHH)

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.

Comentarios de Matthew Henry

Ester 1: 1-9
¿Cuál de los reyes de Persia, este Asuero, fue el sabio, no están de acuerdo? Se dice que Mardoqueo fue uno de los que fueron llevados cautivos de Jerusalén (Est_2: 5, Est_2: 6), por lo que parece que este Asuero fue uno de los primeros reyes de ese imperio. El Dr. Lightfoot piensa que él fue el Artaxerxes que obstaculizó la construcción del templo, también llamado Asuero (Ezr_4: 6, Ezr_4: 7), en honor a su bisabuelo de Medes, Dan_9: 1. Aquí tenemos una cuenta,
I. De la vasta extensión de su dominio. En la época de Darío y Ciro, solo había 120 príncipes (Dan_6: 1); ahora había 127, desde India hasta Etiopía, Est_1: 1. Se había convertido en un reino sobreexplotado, que con el tiempo se hundiría con su propio peso y, como de costumbre, perdería sus provincias tan rápido como las consiguió. Si un poder tan vasto se pone en una mala mano, es capaz de hacer mucho más daño; pero, si está en una buena mano, es capaz de hacer mucho más bien. El reino de Cristo es, o será, mucho más grande que esto, cuando todos los reinos del mundo se hagan suyos; y será eterno.
II. De la gran pompa y magnificencia de su corte. Cuando se encontró fijo en su trono, el orgullo de su corazón se alzó con la grandeza de su reino, hizo un banquete muy extravagante, en el que se expuso a grandes gastos y problemas solo para mostrar las riquezas de su glorioso reino y el honor. De su excelente majestad, Est_1: 4. Esto fue una gloria vana, un cariño de pompa para ningún propósito en absoluto; porque ninguno cuestionó las riquezas de su reino, ni se ofreció a competir con él por honor. Si había mostrado las riquezas de su reino y el honor de su majestad, como lo hicieron algunos de sus sucesores, contribuyendo en gran medida a la construcción del templo y al mantenimiento del servicio en el templo (Ezr_6: 8, Ezr_7: 22), Habría recurrido a una cuenta mucho mejor. Dos fiestas que hizo Asuero: 1. Una para sus nobles y príncipes, que duró ciento ochenta días, Est_1: 3, Est_1: 4. No es que él festejara a las mismas personas todos los días durante todo ese tiempo, sino que tal vez a los nobles y príncipes de una provincia un día, de otra provincia a otro día, mientras que él y sus asistentes constantes lo hicieron suntuosamente todos los días. El parafrasto de los caldeos (que es muy atrevido en sus adiciones a la historia de este libro) dice que hubo una rebelión entre sus súbditos y que esta fiesta se guardó para el gozo de su anulación. 2. Se hizo otro para todas las personas, grandes y pequeñas, que duró siete días, un día y otro más; y, como ninguna casa los sostendría, se entretuvieron en el patio del jardín, Est_1: 5. Los tapices con los que se dividían los diversos departamentos o las carpas que allí se alzaban para la compañía, eran muy finos y ricos; así como las camas o bancos en los que se sentaron, y el pavimento bajo sus pies, Est_1: 6. Mejor es una cena de hierbas con tranquilidad, y el disfrute de uno mismo y un amigo, que este banquete de vino con todo el ruido y el alboroto que debe ser atendido.
III. Del buen orden que en algunos aspectos se mantuvo allí a pesar de ello. No encontramos esto como el banquete de Belsasar, en el que se elogiaba a los dioses de estiércol y se profanaban las vasijas del santuario, Dan_5: 3, Dan_5: 4. Sin embargo, la paráfrasis de los caldeos dice que los vasos del santuario se usaron en esta fiesta, para gran dolor de los judíos piadosos. No era como la fiesta de Herodes, que reservaba la cabeza de un profeta para el último plato. Dos cosas que son encomiables se pueden extraer del relato aquí dado de esta fiesta: 1. Que no hubo forzados de salud ni de ellos: la bebida se hizo de acuerdo con la ley, probablemente alguna ley recientemente hecha; ninguno obligó, no, no por su proposición continua (como lo explica Josefo); no enviaron el vaso, pero todos los hombres bebieron lo que quisieron (Est_1: 8), de modo que si hubiera alguno que bebiera en exceso, fue culpa suya, una culpa que pocos cometerían cuando la orden del rey pusiera un honor sobre la sobriedad. Esta advertencia de un príncipe pagano, incluso cuando muestra su generosidad, puede avergonzar a muchos de los que se llaman cristianos, que piensan que no muestran suficientemente su buen servicio de limpieza, ni dan la bienvenida a sus amigos, a menos que los emborrachen y, bajo pretensión de enviar la ronda de salud, envía la ronda de pecado y la muerte con ella. Hay una desgracia para aquellos que lo hacen; que lo lean y tiemblan, Hab_2: 15, Hab_2: 16. Es robarle a los hombres su razón, su joya más rica, y hacerlos tontos, el mayor error que puede ser. 2. Que no hubo baile mixto; porque los caballeros y las damas estaban entretenidos, no como en la fiesta de Belsasar, cuyas esposas y concubinas bebían con él (Dan_5: 2), o la de Herodes, cuya hija bailaba ante él. Vashti festejó a las mujeres en su propio departamento; no abiertamente en el patio del jardín, sino en la casa real, Est_1: 9. Así, mientras el rey mostraba el honor de su majestad, ella y sus damas mostraban el honor de su modestia, que es verdaderamente

Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.

Miqueas 7:7 (RVR1960)

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Somos colaboradores de Dios. 1 Corintios 3

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Hechos 19:10, Hechos 20:31

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Rev. Sergio Scataglini

Fundador, orador internacional y el autor del libro, “El fuego de su santidad".

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