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INFORMACIÓN GENERAL

Libro: 1 Corintios

Idioma Original: griego

Pablo estaba en Corintios durante el primer y ultimo viaje, el lugar mas pecaminos en aquellos dias. 1 Corintios fue escrito una carta o epistola escrita por Pablo de Tarso a la comunidad cristiana o Iglesia de Corinto.

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Diferentes Versiones

1 Corintios 4 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

El ministerio de los apóstoles

 Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.

Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a mí mismo.

Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor.

Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros.

Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. !!Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!

Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.

10 Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados.

11 Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija.

12 Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos.

13 Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.

14 No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados.

15 Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.

16 Por tanto, os ruego que me imitéis.

17 Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias.

18 Mas algunos están envanecidos, como si yo nunca hubiese de ir a vosotros.

19 Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras, sino el poder de los que andan envanecidos.

20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.

21 ¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

1 Corintios 4 Nueva Versión Internacional (NVI)

Apóstoles de Cristo

Que todos nos consideren servidores de Cristo, encargados de administrar los misterios de Dios. Ahora bien, a los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianza. Por mi parte, muy poco me preocupa que me juzguen ustedes o cualquier tribunal humano; es más, ni siquiera me juzgo a mí mismo. Porque aunque la conciencia no me remuerde, no por eso quedo absuelto; el que me juzga es el Señor. Por lo tanto, no juzguen nada antes de tiempo; esperen hasta que venga el Señor. Él sacará a la luz lo que está oculto en la oscuridad y pondrá al descubierto las intenciones de cada corazón. Entonces cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.

Hermanos, todo esto lo he aplicado a Apolos y a mí mismo para beneficio de ustedes, con el fin de que aprendan de nosotros aquello de «no ir más allá de lo que está escrito». Así ninguno de ustedes podrá engreírse de haber favorecido al uno en perjuicio del otro. ¿Quién te distingue de los demás? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y, si lo recibiste, ¿por qué presumes como si no te lo hubieran dado?

¡Ya tienen todo lo que desean! ¡Ya se han enriquecido! ¡Han llegado a ser reyes, y eso sin nosotros! ¡Ojalá fueran de veras reyes para que también nosotros reináramos con ustedes! Por lo que veo, a nosotros los apóstoles Dios nos ha hecho desfilar en el último lugar, como a los sentenciados a muerte. Hemos llegado a ser un espectáculo para todo el universo, tanto para los ángeles como para los hombres. 10 ¡Por causa de Cristo, nosotros somos los ignorantes; ustedes, en Cristo, son los inteligentes! ¡Los débiles somos nosotros; los fuertes son ustedes! ¡A ustedes se les estima; a nosotros se nos desprecia! 11 Hasta el momento pasamos hambre, tenemos sed, nos falta ropa, se nos maltrata, no tenemos dónde vivir. 12 Con estas manos nos matamos trabajando. Si nos maldicen, bendecimos; si nos persiguen, lo soportamos; 13 si nos calumnian, los tratamos con gentileza. Se nos considera la escoria de la tierra, la basura del mundo, y así hasta el día de hoy.

14 No les escribo esto para avergonzarlos, sino para amonestarlos, como a hijos míos amados. 15 De hecho, aunque tuvieran ustedes miles de tutores en Cristo, padres sí que no tienen muchos, porque mediante el evangelio yo fui el padre que los engendró en Cristo Jesús. 16 Por tanto, les ruego que sigan mi ejemplo. 17 Con este propósito les envié a Timoteo, mi amado y fiel hijo en el Señor. Él les recordará mi manera de comportarme en Cristo Jesús, como enseño por todas partes y en todas las iglesias.

18 Ahora bien, algunos de ustedes se han vuelto presuntuosos, pensando que no iré a verlos. 19 Lo cierto es que, si Dios quiere, iré a visitarlos muy pronto, y ya veremos no solo cómo hablan, sino cuánto poder tienen esos presumidos. 20 Porque el reino de Dios no es cuestión de palabras, sino de poder. 21 ¿Qué prefieren? ¿Que vaya a verlos con un látigo, o con amor y espíritu apacible?

Nueva Versión Internacional (NVI)Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015 por Biblica, Inc.®, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo. Used by permission. All rights reserved worldwide.

1 Corintios 4 Dios Habla Hoy (DHH)

El trabajo de los apóstoles

Ustedes deben considerarnos simplemente como ayudantes de Cristo, encargados de enseñar los designios secretos de Dios. Ahora bien, el que recibe un encargo debe demostrar que es digno de confianza. En cuanto a mí respecta, muy poco me preocupa ser juzgado por ustedes o por algún tribunal humano. Ni siquiera yo mismo me juzgo. Sin embargo, el que mi conciencia no me acuse de nada no significa que yo por esto sea inocente. Pues el que me juzga es el Señor. Por lo tanto, no juzguen ustedes nada antes de tiempo; esperen a que el Señor venga y saque a la luz lo que ahora está en la oscuridad y dé a conocer las intenciones del corazón. Entonces Dios dará a cada uno la alabanza que merezca.

Hermanos, les hablo de estas cosas por su propio bien y poniendo como ejemplo a Apolo y a mí mismo. Lo digo para que por nuestro ejemplo aprendan ustedes a no ir más allá de lo que está escrito, y para que nadie se hinche de orgullo, favoreciendo a uno en perjuicio de otro.Pues, ¿quién te da privilegios sobre los demás? ¿Y qué tienes que Dios no te haya dado? Y si él te lo ha dado, ¿por qué presumes, como si lo hubieras conseguido por ti mismo?

Al parecer, ustedes ya son ricos, y tienen todo lo que pueden desear, y se sienten como reyes que nada necesitan de nosotros. ¡Ojalá fueran reyes de verdad, para que nosotros tuviéramos parte en su reino! Pues me parece que a nosotros, los apóstoles, Dios nos ha puesto en el último lugar, como si fuéramos condenados a muerte. Hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, para los ángeles y para los hombres.10 Nosotros, por causa de Cristo, pasamos por tontos; mientras que ustedes, gracias a Cristo, pasan por inteligentes. Nosotros somos débiles, mientras que ustedes son fuertes. A nosotros se nos desprecia, y a ustedes se les respeta. 11 Hasta hoy mismo no hemos dejado de sufrir hambre, sed y falta de ropa; la gente nos maltrata, no tenemos hogar propio 12 y nos cansamos trabajando con nuestras propias manos. A las maldiciones respondemos con bendiciones; somos perseguidos, y lo soportamos. 13 Nos injurian, y contestamos con bondad. Nos tratan como a basura del mundo, como a desperdicio de la humanidad. Y así hasta el día de hoy.

14 No les escribo esto para avergonzarlos, sino para darles un consejo, como a mis propios hijos, pues los amo. 15 Pues aunque ustedes, como cristianos, tengan diez mil instructores, padres no tienen muchos. Padre de ustedes soy yo, pues les anuncié el evangelio por el cual quedaron incorporados a Cristo Jesús. 16 Así pues, les ruego que sigan mi ejemplo.

17 Por esto les envié a Timoteo, mi querido y fiel hijo en el Señor. Él los hará recordar mi conducta como creyente en Cristo Jesús, conforme a lo que enseño en todas las iglesias por donde paso. 18 Algunos de ustedes ya se sienten muy confiados pensando que no iré a verlos; 19 pero, si el Señor quiere, espero visitarlos pronto. Entonces veré lo que son capaces de hacer esos que se hinchan de orgullo, y no solamente lo que son capaces de decir. 20 Porque el reino de Dios no es cuestión de palabras, sino de poder. 21 ¿Qué prefieren ustedes: que vaya dispuesto a castigarlos, o que vaya a verlos con amor y ternura?

Dios Habla Hoy (DHH)Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.

Comentarios de Matthew Henry

1 Corintios 4: 1-6
Aquí, yo. El apóstol desafía el respeto que se le debe a él debido a su carácter y oficio, en el que muchos de ellos habían fracasado por lo menos muchísimo: Dejemos que un hombre tenga en cuenta tanto a nosotros como a los ministros de Cristo, y a los administradores de la Iglesia. Los misterios de Dios (1Co_4: 1), aunque posiblemente otros los hayan valorado demasiado, estableciéndolo como el jefe de una fiesta y profesando ser sus discípulos. En nuestra opinión de los ministros, así como de todas las demás cosas, debemos tener cuidado de evitar los extremos. Los propios apóstoles eran: 1. No estar sobrevalorados, porque eran ministros, no maestros; mayordomos, no señores. Eran siervos de Cristo, y nada más, aunque eran siervos del rango más alto, que cuidaban de su familia, que debían proporcionar alimentos para el resto y nombrar y dirigir su trabajo. Tenga en cuenta que es un abuso muy grande de su poder, y altamente criminal en los ministros comunes, dominar a sus compañeros servidores y desafiar a la autoridad sobre su fe o práctica. Porque incluso los apóstoles no eran más que servidores de Cristo, empleados en su trabajo y enviados a su misión, y dispensadores de los misterios de Dios, o aquellas verdades que habían estado escondidas del mundo en épocas y generaciones pasadas. No tenían autoridad para propagar sus propias fantasías, sino para difundir la fe cristiana. 2. Los apóstoles no debían ser subestimados; porque, aunque eran ministros, eran ministros de Cristo. El carácter y la dignidad de su maestro les honran. Aunque no son más que administradores, no son administradores de las cosas comunes del mundo, sino de los misterios divinos. Tenían una gran confianza, y por esa razón tenían un cargo honorable. Eran administradores de la casa de Dios, altos administradores en su reino de gracia. No se establecieron para maestros, pero merecían respeto y estima en este honorable servicio. Especialmente,
II. Cuando cumplieron con su deber, y se aprobaron a sí mismos como fieles: los administradores deben exigir que un hombre sea encontrado fiel (1Co_4: 2), digno de confianza. Los administradores de la familia de Cristo deben nombrar lo que él ha designado. No deben hacer que sus compañeros de servicio trabajen por sí mismos. No deben exigirles nada sin la orden de su Maestro. No deben alimentarlos con la paja de sus propios inventos, en lugar de la comida sana de la doctrina cristiana y la verdad. Deben enseñar lo que él ha mandado, y no las doctrinas y los mandamientos de los hombres. Deben ser fieles al interés de su Señor, y consultar su honor. Tenga en cuenta que los ministros de Cristo deben hacer su esfuerzo sincero y continuo para aprobarse a sí mismos como dignos de confianza; y cuando tienen el testimonio de una buena conciencia y la aprobación de su Maestro, deben despreciar las opiniones y las censuras de sus compañeros de servicio: pero conmigo, dice el apóstol, es una pequeña cosa de la que debería ser juzgado usted, o del juicio del hombre, 1Co_4: 3. De hecho, la reputación y la estima entre los hombres son un buen paso hacia la utilidad en el ministerio; y todo el argumento de Paul sobre este tema muestra que tenía una preocupación justa por su propia reputación. Pero el que haría su mayor esfuerzo para complacer a los hombres difícilmente se aprobaría a sí mismo como un fiel siervo de Cristo, Gal_1: 10. El que sería fiel a Cristo debe despreciar las censuras de los hombres por su causa. Debe verlo como una cosa muy pequeña (si su Señor lo aprueba) qué juicio hacen los hombres de él. Pueden pensar muy mal o muy poco de él, mientras está cumpliendo con su deber; pero no es por su juicio que debe soportar o caer. Y feliz es para los ministros fieles que tengan un juez más justo y sincero que sus compañeros de servicio; uno que sabe y se compadece de sus imperfecciones, aunque no tiene ninguna de las suyas. Es mejor caer en las manos de Dios que en las manos de los hombres, 2Sa_24: 14. Los mejores hombres son demasiado aptos para juzgar de manera imprudente, severa e injusta; pero su juicio es siempre conforme a la verdad. Es un consuelo que los hombres no sean nuestros jueces finales. No, no debemos juzgarnos a nosotros mismos: “Sí, no me juzgo a mí mismo. Porque aunque no sepa nada por mí mismo, no puedo acusarme de infidelidad, pero no estoy justificado de este modo, esto no me librará de la acusación; mas el que me juzga es el SEÑOR. Es su juicio lo que debe determinarme. Por su sentencia debo acatar. Así soy, como él encontrará y juzgará que sea ”. Tenga en cuenta que no es juzgarnos bien a nosotros mismos, justificándonos a nosotros mismos, lo que nos dará la seguridad y la felicidad. Nada hará esto, excepto la aceptación y aprobación de nuestro juez soberano. No se aprueba al que se encomienda a sí mismo, sino a quien el Señor encomienda, 2Co_10: 18.
III. El apóstol aprovecha la ocasión para advertir a los corintios contra la censura, el juicio directo y severo de los demás: por lo tanto, no juzgue nada antes de que venga el Señor, 1Co_4: 5. Es juzgar fuera de temporada, y juzgar en una aventura. No debe entenderse el hecho de juzgar a las personas con autoridad, al borde de su cargo, ni del juicio privado concerniente a

Versículos de la Biblia

14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

  • Hebreos 12:14 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Devocional de Hoy:

Somos colaboradores de Dios. 1 Corintios 3

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Hechos 19:10, Hechos 20:31

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Rev. Sergio Scataglini

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