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INFORMACIÓN GENERAL

Libro: 1 Corintios

Idioma Original: griego

Pablo estaba en Corintios durante el primer y ultimo viaje, el lugar mas pecaminos en aquellos dias. 1 Corintios fue escrito una carta o epistola escrita por Pablo de Tarso a la comunidad cristiana o Iglesia de Corinto.

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Diferentes Versiones

1 Corintios 2 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Proclamando a Cristo crucificado

 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.

Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;

y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,

para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

La revelación por el Espíritu de Dios

Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,

la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

Antes bien, como está escrito:
    Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
    Ni han subido en corazón de hombre,
    Son las que Dios ha preparado para los que le aman. m

10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

1 Corintios 2 Nueva Versión Internacional (NVI)

Yo mismo, hermanos, cuando fui a anunciarles el testimonio[a] de Dios, no lo hice con gran elocuencia y sabiduría. Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de este crucificado. Es más, me presenté ante ustedes con tanta debilidad que temblaba de miedo. No les hablé ni les prediqué con palabras sabias y elocuentes, sino con demostración del poder del Espíritu, para que la fe de ustedes no dependiera de la sabiduría humana, sino del poder de Dios.

Sabiduría procedente del Espíritu

En cambio, hablamos con sabiduría entre los que han alcanzado madurez,[b] pero no con la sabiduría de este mundo ni con la de sus gobernantes, los cuales terminarán en nada. Más bien, exponemos el misterio de la sabiduría de Dios, una sabiduría que ha estado escondida y que Dios había destinado para nuestra gloria desde la eternidad. Ninguno de los gobernantes de este mundo la entendió, porque de haberla entendido no habrían crucificado al Señor de la gloria. Sin embargo, como está escrito:

«Ningún ojo ha visto,
    ningún oído ha escuchado,
ninguna mente humana ha concebido
    lo que Dios ha preparado para quienes lo aman».[c]

10 Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. 11 En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios. 12 Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido. 13 Esto es precisamente de lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales en términos espirituales.[d] 14 El que no tiene el Espíritu[e] no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente. 15 En cambio, el que es espiritual lo juzga todo, aunque él mismo no está sujeto al juicio de nadie, porque

16 «¿quién ha conocido la mente del Señor
    para que pueda instruirlo?»[f]

Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.

Footnotes:

  1. 2:1 testimonio. Var. misterio.
  2. 2:6 los que … madurez. Lit. los perfectos.
  3. 2:9 Is 64:4
  4. 2:13 expresamos … espirituales. Alt. interpretamos verdades espirituales a personas espirituales.
  5. 2:14 El que no tiene el Espíritu. Lit. El hombre síquico (o natural).
  6. 2:16 Is 40:13
Nueva Versión Internacional (NVI)Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015 por Biblica, Inc.®, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo. Used by permission. All rights reserved worldwide.

1 Corintios 2 Dios Habla Hoy (DHH)

El mensaje acerca de Cristo crucificado

Pero hermanos, cuando yo fui a hablarles del designio secreto de Dios, lo hice sin hacer alardes de retórica o de sabiduría. Y, estando entre ustedes, no quise saber de otra cosa sino de Jesucristo y, más estrictamente, de Jesucristo crucificado. Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo, y cuando les hablé y les prediqué el mensaje, no usé palabras sabias para convencerlos. Al contrario, los convencí haciendo demostración del Espíritu y del poder de Dios, para que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.

Dios da a conocer sus secretos por medio del Espíritu

Sin embargo, entre los que ya han alcanzado la madurez en su fe sí usamos palabras de sabiduría. Pero no se trata de una sabiduría propia de este mundo ni de quienes lo gobiernan, los cuales ya están perdiendo su poder. Se trata más bien de la sabiduría oculta de Dios, del designio secreto que él, desde la eternidad, ha tenido para nuestra gloria. Esto es algo que no han entendido los gobernantes del mundo presente, pues si lo hubieran entendido no habrían crucificado al Señor de la gloria.Pero, como se dice en la Escritura:

«Dios ha preparado para los que lo aman
cosas que nadie ha visto ni oído,
y ni siquiera pensado.»

10 Éstas son las cosas que Dios nos ha hecho conocer por medio del Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las cosas más profundas de Dios.

11 ¿Quién entre los hombres puede saber lo que hay en el corazón del hombre, sino sólo el espíritu que está dentro del hombre? De la misma manera, solamente el Espíritu de Dios sabe lo que hay en Dios. 12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que entendamos las cosas que Dios en su bondad nos ha dado. 13 Hablamos de estas cosas con palabras que el Espíritu de Dios nos ha enseñado, y no con palabras que hayamos aprendido por nuestra propia sabiduría. Así explicamos las cosas espirituales con términos espirituales.

14 El que no es espiritual no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son tonterías. Y tampoco las puede entender, porque son cosas que tienen que juzgarse espiritualmente. 15 Pero aquel que tiene el Espíritu puede juzgar todas las cosas, y nadie lo puede juzgar a él. 16 Pues la Escritura dice: «¿Quién conoce la mente del Señor? ¿Quién podrá instruirle?» Sin embargo, nosotros tenemos la mente de Cristo.

Dios Habla Hoy (DHH)Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.

Comentarios de Matthew Henry

1 Corintios 2: 1-5
En este pasaje, el apóstol sigue su diseño y recuerda a los corintios cómo actuó cuando predicó el evangelio por primera vez entre ellos.
I. En cuanto al asunto o tema que nos dice (1Co_2: 2), decidió no saber nada entre ellos, excepto Jesucristo y él crucificado, para no mostrar ningún otro conocimiento que este, no predicar nada, descubrir el conocimiento. De nada, excepto Jesucristo, y él crucificado. Tenga en cuenta que Cristo, en su persona y oficios, es la suma y la sustancia del evangelio, y debe ser el gran tema de la predicación de un ministro del evangelio. Su negocio es exhibir el estandarte de la cruz e invitar a las personas que están debajo. Cualquiera que escuchó a Pablo predicar lo encontró a arpa continuamente en esta cuerda que diría que no sabía nada más que Cristo y él crucificado. Cualquier otro conocimiento que tuviera, este fue el único conocimiento que descubrió, y se mostró preocupado por propagarse entre sus oyentes.
II. La manera en que él predicó a Cristo es aquí también observable. 1. Negativamente. Él no vino entre ellos con excelencia de palabra o sabiduría, 1Co_2: 1. Su discurso y su predicación no fueron con palabras atractivas de la sabiduría del hombre, 1Co_2: 4. No afectó a aparecer un buen orador o un profundo filósofo; ni se insinuó en sus mentes, con un florecimiento de palabras, o una muestra pomposa de razón profunda y ciencia y habilidad extraordinarias. No se dedicó a cautivar el oído con giros finos y expresiones elocuentes, ni para complacer y entretener a la fantasía con vuelos elevados de nociones sublimes. Ni su discurso, ni la sabiduría que enseñó, saboreó la habilidad humana: aprendió ambos en otra escuela. La sabiduría divina no tenía que ponerse en marcha con tales ornamentos humanos. 2. Positivamente. Él vino entre ellos declarando el testimonio de Dios, 1Co_2: 1. Publicó una revelación divina y entregó suficientes vales para su autoridad, tanto por su consonancia con las predicciones antiguas como por las operaciones milagrosas presentes; Y allí dejó el asunto. Los adornos del discurso y la habilidad y el argumento filosóficos no podrían agregar peso a lo que vino recomendado por tal autoridad. También estaba entre ellos con debilidad y temor, y con mucho temblor; y, sin embargo, su discurso y su predicación estaban en demostración del Espíritu y del poder, 1Co_2: 3, 1Co_2: 4. Sus enemigos en la iglesia de Corinto hablaron muy desdeñosamente de él: su presencia corporal, dicen que es débil, y su discurso despreciable, 2Co_10: 10. Posiblemente tenía un pequeño cuerpo y una voz baja; pero, aunque no tuvo una elocución tan buena como algunas, es evidente que no fue un orador mezquino. Los hombres de Listra lo vieron como el dios pagano Mercurio, que descendió a ellos en forma de hombre, porque él era el orador principal, Act_14: 12. Tampoco quería coraje ni resolución para pasar por su trabajo; No estaba en nada aterrorizado por sus adversarios. Sin embargo, él no era un fanático. No se enorgullecía de sí mismo, como sus oponentes. Actuó en su oficina con mucha modestia, preocupación y cuidado. Se comportó con gran humildad entre ellos; no como quien se ha vuelto vano con el honor y la autoridad que se le confiere, sino como quien se preocupa por aprobarse a sí mismo como fiel y temeroso de sí mismo, no sea que deba manejar mal su confianza. Observa, nadie conoce el temor y el temblor de los ministros fieles, que son celosos de las almas con celos piadosos; y un profundo sentido de su propia debilidad es la ocasión de este temor y temblor. Saben cuán insuficientes son y, por lo tanto, temen por sí mismos. Pero, aunque Pablo logró con esta modestia y preocupación, habló con autoridad: en la demostración del Espíritu y del poder. Predicó las verdades de Cristo en su vestimenta nativa, con sencillez de expresión. Él dejó la doctrina como el Espíritu la entregó; y dejó al Espíritu, mediante su operación externa en señales y milagros, y sus influencias internas en los corazones de los hombres, para demostrar su verdad y procurar su recepción.
III. Aquí se menciona el fin por el cual él predicó a Cristo crucificado de esta manera: que su fe no debe basarse en la sabiduría del hombre, sino en el poder de Dios (1Co_2: 5), para que no puedan ser atraídos por motivos humanos ni vencidos. por meros argumentos humanos, no sea que deba decirse que la retórica o la lógica los han hecho cristianos. Pero, cuando nada más que Cristo crucificado fue claramente predicado, el éxito debe basarse, no en la sabiduría humana, sino en la evidencia y operación divinas. El evangelio fue tan predicado para que Dios pueda aparecer y ser glorificado en todo.

Versículos de la Biblia

¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra?
Viviendo conforme a tu palabra.

Salmos 119:9 (NVI)

Devocional de Hoy:

Somos colaboradores de Dios. 1 Corintios 3

Más Lectura ...

Hechos 19:10, Hechos 20:31

La Biblia:

Enriquece tu fe y crece en madurez espiritual con el increíble estudio bíblico y devocional.

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Rev. Sergio Scataglini

Fundador, orador internacional y el autor del libro, “El fuego de su santidad".

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