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INFORMACIÓN GENERAL

Libro: 1 Corintios

Idioma Original: griego

Pablo estaba en Corintios durante el primer y ultimo viaje, el lugar mas pecaminos en aquellos dias. 1 Corintios fue escrito una carta o epistola escrita por Pablo de Tarso a la comunidad cristiana o Iglesia de Corinto.

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Diferentes Versiones

1 Corintios 11 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

11  Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

Atavío de las mujeres

Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué.

Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.

Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza.

Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.

Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra.

Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.

Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón,

y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.

10 Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.

11 Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón;

12 porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios.

13 Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza?

14 La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello?

15 Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.

16 Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

Abusos en la Cena del Señor

17 Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor.

18 Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.

19 Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.

20 Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor.

21 Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga.

22 Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.

Institución de la Cena del Señor

(Mt. 26.26-29; Mr. 14.22-25; Lc. 22.14-20)

23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;

24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

Tomando la Cena indignamente

27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.

31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;

32 mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

33 Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros.

34 Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

1 Corintios 11 Nueva Versión Internacional (NVI)

11 Imítenme a mí, como yo imito a Cristo.

Decoro en el culto

Los elogio porque se acuerdan de mí en todo y retienen las enseñanzas,[a] tal como se las transmití.

Ahora bien, quiero que entiendan que Cristo es cabeza de todo hombre, mientras que el hombre es cabeza de la mujer y Dios es cabeza de Cristo. Todo hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta[b]deshonra al que es su cabeza. En cambio, toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra al que es su cabeza; es como si estuviera rasurada. Si la mujer no se cubre la cabeza, que se corte también el cabello; pero, si es vergonzoso para la mujer tener el pelo corto o la cabeza rasurada, que se la cubra. El hombre no debe cubrirse la cabeza, ya que él es imagen y gloria de Dios, mientras que la mujer es gloria del hombre. De hecho, el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del hombre; ni tampoco fue creado el hombre a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre. 10 Por esta razón, y a causa de los ángeles, la mujer tiene autoridad sobre su cabeza.[c]

11 Sin embargo, en el Señor, ni la mujer existe aparte del hombre ni el hombre aparte de la mujer. 12 Porque así como la mujer procede del hombre, también el hombre nace de la mujer; pero todo proviene de Dios. 13 Juzguen ustedes mismos: ¿Es apropiado que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14 ¿No les enseña el mismo orden natural de las cosas que es una vergüenza para el hombre dejarse crecer el cabello, 15 mientras que es una gloria para la mujer llevar cabello largo? Es que a ella se le ha dado su cabellera como velo. 16 Si alguien insiste en discutir este asunto, tenga en cuenta que nosotros no tenemos otra costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios.

La Cena del Señor

17 Al darles las siguientes instrucciones, no puedo elogiarlos, ya que sus reuniones traen más perjuicio que beneficio. 18 En primer lugar, oigo decir que cuando se reúnen como iglesia hay divisiones entre ustedes, y hasta cierto punto lo creo. 19 Sin duda, tiene que haber grupos sectarios entre ustedes, para que se demuestre quiénes cuentan con la aprobación de Dios. 20 De hecho, cuando se reúnen, ya no es para comer la Cena del Señor, 21 porque cada uno se adelanta a comer su propia cena, de manera que unos se quedan con hambre mientras otros se emborrachan. 22 ¿Acaso no tienen casas donde comer y beber? ¿O es que menosprecian a la iglesia de Dios y quieren avergonzar a los que no tienen nada? ¿Qué les diré? ¿Voy a elogiarlos por esto? ¡Claro que no!

23 Yo recibí del Señor lo mismo que les transmití a ustedes: Que el Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó pan, 24 y, después de dar gracias, lo partió y dijo: «Este pan es mi cuerpo, que por ustedes entrego; hagan esto en memoria de mí». 25 De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que beban de ella, en memoria de mí».26 Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga.

27 Por lo tanto, cualquiera que coma el pan o beba de la copa del Señor de manera indigna será culpable de pecar contra el cuerpo y la sangre del Señor. 28 Así que cada uno debe examinarse a sí mismo antes de comer el pan y beber de la copa. 29 Porque el que come y bebe sin discernir el cuerpo[d] come y bebe su propia condena. 30 Por eso hay entre ustedes muchos débiles y enfermos, e incluso varios han muerto. 31 Si nos examináramos a nosotros mismos, no se nos juzgaría; 32 pero, si nos juzga el Señor, nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo.

33 Así que, hermanos míos, cuando se reúnan para comer, espérense unos a otros. 34 Si alguno tiene hambre, que coma en su casa, para que las reuniones de ustedes no resulten dignas de condenación.

Los demás asuntos los arreglaré cuando los visite.

Footnotes:

  1. 11:2 enseñanzas. Alt. tradiciones.
  2. 11:4 la cabeza cubierta. Alt. el cabello largo; también en el resto del pasaje.
  3. 11:10 tiene … cabeza. Alt. debe llevar sobre la cabeza señal de autoridad.
  4. 11:29 cuerpo. Var. cuerpo del Señor.
Nueva Versión Internacional (NVI)Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015 por Biblica, Inc.®, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo. Used by permission. All rights reserved worldwide.

1 Corintios 11 Dios Habla Hoy (DHH)

11 Sigan ustedes mi ejemplo, como yo sigo el ejemplo de Cristo.

Los felicito porque siempre se acuerdan de mí y mantienen las tradiciones que les trasmití. Pero quiero que entiendan que Cristo es cabeza de cada hombre, y que el esposo es cabeza de su esposa, así como Dios es cabeza de Cristo. Si un hombre se cubre la cabeza cuando ora o cuando comunica mensajes proféticos, deshonra su cabeza. En cambio, si una mujer no se cubre la cabeza cuando ora o cuando comunica mensajes proféticos, deshonra su cabeza. Es igual que si se hubiera rapado. Porque si una mujer no se cubre la cabeza, más vale que se la rape de una vez. Pero si la mujer considera vergonzoso cortarse el cabello o raparse la cabeza, entonces que se la cubra. El hombre no debe cubrirse la cabeza, porque él es imagen de Dios y refleja la gloria de Dios. Pero la mujer refleja la gloria del hombre, pues el hombre no fue sacado de la mujer, sino la mujer del hombre. Y el hombre no fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del hombre. 10 Precisamente por esto, y por causa de los ángeles, la mujer debe llevar sobre la cabeza una señal de autoridad. 11 Sin embargo, en la vida cristiana, ni el hombre existe sin la mujer, ni la mujer sin el hombre. 12 Pues aunque es verdad que la mujer fue formada del hombre, también es cierto que el hombre nace de la mujer; y todo tiene su origen en Dios.

13 Ustedes mismos juzguen si está bien que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza. 14 La naturaleza misma nos enseña que es una vergüenza que el hombre se deje crecer el cabello; 15 en cambio, es una honra para la mujer dejárselo crecer; porque a ella se le ha dado el cabello largo para que le cubra la cabeza. 16 En todo caso, si alguno quiere discutir este asunto, debe saber que ni nosotros ni las iglesias de Dios conocemos otra costumbre.

Abusos

17 Al escribirles lo que sigue, no puedo felicitarlos, pues parece que sus reuniones les hacen daño en vez de hacerles bien. 18 En primer lugar, se me ha dicho que cuando la comunidad se reúne, hay divisiones entre ustedes; y en parte creo que esto es verdad. 19 ¡No cabe duda de que ustedes tienen que dividirse en partidos, para que se conozca el valor de cada uno! 20 El resultado de esas divisiones es que la cena que ustedes toman en sus reuniones ya no es realmente la Cena del Señor. 21 Porque a la hora de comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y mientras unos se quedan con hambre, otros hasta se emborrachan.22 ¿No tienen ustedes casas donde comer y beber? ¿Por qué menosprecian la iglesia de Dios y ponen en vergüenza a los que no tienen nada? ¿Qué les voy a decir? ¿Que los felicito? ¡No en cuanto a esto!

La Cena del Señor

23 Porque yo recibí esta tradición dejada por el Señor, y que yo a mi vez les transmití: Que la misma noche que el Señor Jesús fue traicionado, tomó en sus manos pan 24 y, después de dar gracias a Dios, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que muere en favor de ustedes. Hagan esto en memoria de mí.» 25 Así también, después de la cena, tomó en sus manos la copa y dijo: «Esta copa es la nueva alianza confirmada con mi sangre. Cada vez que beban, háganlo en memoria de mí.» 26 De manera que, hasta que venga el Señor, ustedes proclaman su muerte cada vez que comen de este pan y beben de esta copa.

Modo de celebrar la Cena del Señor

27 Así pues, cualquiera que come del pan o bebe de la copa del Señor de manera indigna, comete un pecado contra el cuerpo y la sangre del Señor. 28 Por tanto, cada uno debe examinar su propia conciencia antes de comer del pan y beber de la copa. 29 Porque si come y bebe sin fijarse en que se trata del cuerpo del Señor, para su propio castigo come y bebe. 30 Por eso, muchos de ustedes están enfermos y débiles, y también algunos han muerto. 31 Si nos examináramos bien a nosotros mismos, el Señor no tendría que castigarnos, 32 aunque si el Señor nos castiga es para que aprendamos y no seamos condenados con los que son del mundo.

33 Así que, hermanos míos, cuando se reúnan para comer, espérense unos a otros. 34 Y si alguno tiene hambre, que coma en su propia casa, para que Dios no tenga que castigarlos por esa clase de reuniones. Los otros asuntos los arreglaré cuando vaya a verlos.

Dios Habla Hoy (DHH)Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.

Comentarios de Matthew Henry

1 Corintios 11: 1-16
Pablo, habiendo respondido los casos que se le presentaron, procede en este capítulo a la reparación de quejas. El primer verso del capítulo lo colocan, quienes dividieron la epístola en capítulos, como un prefacio del resto de la epístola, pero parece haber sido más apropiado cerca del último, en el que hizo cumplir las advertencias que tenía. dado contra el abuso de la libertad, por su propio ejemplo: «Sed mis seguidores, como yo también lo soy de Cristo» (1Co_11: 1), cierra su argumento de manera apropiada; y la forma de hablar en el siguiente verso parece una transición a otro. Pero, ya sea que pertenezca más apropiadamente a este o al último capítulo, es evidente que Pablo no solo predicó la doctrina que debían creer, sino que llevó una vida tal como debería imitar. “Sed vosotros seguidores de mí”, es decir, “sed imitadores de mí; vive como me ves en vivo ”. Tenga en cuenta que es probable que los ministros prediquen más al propósito cuando pueden presionar a sus oyentes para que sigan su ejemplo. Sin embargo, a Pablo tampoco lo seguirían a ciegas. No alienta ni la fe ni la obediencia implícitas. No se seguiría a sí mismo más allá de seguir a Cristo. El patrón de Cristo es una copia sin mancha; tampoco lo es el otro hombre. Nota: No debemos seguir a ningún líder más allá de lo que él sigue a Cristo. Los apóstoles deben ser dejados por nosotros cuando se desvían del ejemplo de su Maestro. Pasa a continuación para reprender y reformar una indecencia entre ellos, de la cual las mujeres eran más especialmente culpables, respecto de las cuales observan:
I. Como lo presenta. Comienza con una recomendación de lo que era digno de elogio en ellos (1Co_11: 2): Te alabo, que me recuerdes de todas las cosas y guardas las ordenanzas cuando te las entregué. Muchos de ellos, es probable, hicieron esto en el sentido más estricto de la expresión: y desde allí toma ocasión para dirigirse al cuerpo de la iglesia bajo este buen carácter; y el cuerpo pudo, en general, haber seguido observando las ordenanzas y las instituciones de Cristo, aunque en algunas cosas se desviaron de Roma. y corrompidos, ellos. Tenga en cuenta que cuando reprobamos lo que está mal en cualquiera de ellos, es muy prudente y adecuado recomendar lo que es bueno en ellos; demostrará que la reprensión no es por mala voluntad, y un humor de censurar y encontrar faltas; y por lo tanto procurará más respeto a él.
II. Cómo establece el fundamento de su reprobación al afirmar la superioridad del hombre sobre la mujer: quisiera que supieran que la cabeza de todo hombre es Cristo, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios. . Cristo, en su carácter mediador y su humanidad glorificada, está a la cabeza de la humanidad. No solo es el primero de su clase, sino también Señor y Soberano. Él tiene un nombre sobre todo nombre: aunque en este alto cargo y autoridad tiene un superior, Dios es su cabeza. Y como Dios es la cabeza de Cristo, y Cristo la cabeza de toda la especie humana, así el hombre es la cabeza de los sexos remolcadores: no con el dominio que Cristo tiene sobre el tipo o Dios tiene sobre el hombre Cristo Jesús; pero tiene una superioridad y liderazgo que tiene, y la mujer debe estar sujeta y no asumir o usurpar el lugar del hombre. Esta es la situación en que Dios la ha colocado; y por esa razón, ella debe tener una mente adecuada a su rango, y no hacer nada que parezca una afectación de lugares cambiantes. Algo como esto de lo que parecían ser culpables las mujeres de la iglesia de Corinto, que estaban bajo inspiración, y oraron y profetizaron incluso en sus asambleas, 1Co_11: 5. De hecho, es un canon apostólico, que las mujeres deben guardar silencio en las iglesias (1Co_14: 34; 1Ti_2: 12), que algunas entienden sin limitación, como si una mujer bajo inspiración también debe guardar silencio, lo cual parece muy de acuerdo con La conexión del discurso del apóstol, cap. 14. Otros con una limitación: aunque una mujer no puede, por sus propias habilidades, pretender enseñar, o incluso cuestionar y debatir cualquier cosa en la iglesia, pero cuando el caso se vio alterado, tenía libertad para hablar. O, aunque puede que no predique ni siquiera por inspiración (porque la enseñanza es asunto de un superior), puede rezar o pronunciar himnos por inspiración, incluso en la asamblea pública. Ella no mostró ninguna afectación de superioridad sobre el hombre por tales actos de adoración pública. Está claro que el apóstol no prohíbe la cosa en este lugar, sino que reprende la manera de hacerlo. Y, sin embargo, él puede rechazar por completo la cosa y poner una restricción ilimitada sobre la mujer en otra parte de la epístola. Estas cosas no son contradictorias. Es su propósito actual reprender la manera en que las mujeres oraron y profetizaron en la iglesia, sin determinar en este lugar si les fue bien o mal orando o profetizando. Tenga en cuenta, la manera de hacer una cosa entra en la moralidad de la misma. No solo debemos preocuparnos por hacer el bien, sino que el bien que hacemos esté bien hecho.
III. Lo que reprende es el hecho de que la mujer ore o profetice sin cubrir, o que el hombre haga lo mismo, 1Co_11: 4, 1Co_11: 5. Debajo de

Versículos de la Biblia

14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

  • Hebreos 12:14 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Devocional de Hoy:

Somos colaboradores de Dios. 1 Corintios 3

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Hechos 19:10, Hechos 20:31

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Rev. Sergio Scataglini

Fundador, orador internacional y el autor del libro, “El fuego de su santidad".

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